CÓMO TERMINAR CON UNA MOVILIZACIÓN

Los días de furia que está enfrentando el país han desconcertado a todos los que creían que vivíamos en un oasis, de la misma forma, esos mismos que han defendido el modelo de dominación y los otros que buscan administrarlo han salido a asumir su culpa, dando a entender que todos somos culpables, lo que se traduce en que nadie lo es, y como nadie tiene responsabilidad sobre la problemática, ellos, los mismos que lo causaron, serán los encargados de darnos soluciones.

 

Pero ¿Cómo se termina con una movilización?, la respuesta es fácil, ya que existen fórmulas estandarizadas para hacerlo, expongamos algunas:

 

1-CAMBIAR EL FOCO DE ATENCIÓN DEL PROBLEMA. En otras palabras traspasar la responsabilidad a los mismos afectados, catalogándolos de violentistas, humanoides, extraterrestres o delincuentes. ¿Cómo se justifica esto? Fácil: retirando a las fuerzas represivas de las calles, para invitar a sectores del lumpen a que se hagan cargo de la situación. Cuando el viernes y el sábado se retiraron las fuerzas represivas de la calle en horas de la tarde, se invitó a que la rabia contenida se descargara contra el metro y los supermercados. Esta situación termina apoyando y justificando las medidas represivas del gobierno, facilitada por las imágenes expuestas por los medios de comunicación y por los sectores políticos que condenan la violencia. Esta política pretendió generar una opinión pública favorable con la movilización, pero en rechazo a la violencia, para justificar la acción represiva que termina solicitando finalmente nuestro mismo pueblo.

 

2- CAMBIAR LIBERTAD POR SEGURIDAD. La violencia se traduce en temor generalizado, que se profundiza gracias a los medios de comunicación. La exposición sistemática a los actos vandálicos produce una condición psicológica de angustia, ansiedad, temor e inseguridad, y que necesita ser superada para regresar a la estabilidad, la que se logra, según el sistema de dominación, únicamente con la represión, que finalmente es solicitada con urgencia por nuestro mismo pueblo.

 

3- LA CLASE CONTRA LA CLASE. El temor generado por las decisiones políticas del gobierno que invitaron al lumpen al saqueo, persiguen generalizar y aumentar la sensación de inseguridad y temor, ello con el objetivo que un sector de nuestro pueblo, que se siente con algunos privilegios o en mejores condiciones materiales que otros, se organice para enfrentar a los que consideran más desposeídos, que son identificados como peligroso.  Esto por ejemplo expresado, en los pobladores que se organizan contra los saqueadores y delincuentes, y para identificarse y diferenciarse utilizan chalecos amarillos, acción que solo que refleja la desconfianza generalizada entre los mismos pobladores. Ellos, los atemorizados con chalecos amarillos y sin ellos, con esta acción asumen la necesidad de enfrentarse entre sí producto del temor del pueblo al mismo pueblo.

 

4- LA NECESIDAD DE PAZ Y NORMALIDAD. Los seres humanos, por una condición psicosocial, requieren de un marco de normalidad para enfrentar la realidad y poder vivir, por lo mismo el desorden, caos y violencia producen un desequilibrio mental y agotamiento físico, producto de esto, las personas escucharán y apoyarán a todos los que aseguren que tienen la convicción y capacidad de alcanzarla y lograrla, independientemente de los medios que sean utilizados para conseguirlo. El desorden, caos y violencia generan un alto nivel de agotamiento en un porcentaje importante de la población, la que finalmente terminará avalando el uso de la fuerza para lograr la paz y normalidad.

 

5- CAMBIAR TODO PARA NO CAMBIAR NADA. El mea culpa realizado por todos los sectores políticos (responsabilidad que nosotros no asumimos), da a entender que ha llegado el momento de cambiar la realidad en la cual estamos sumidos, promesa sustentada en la necesidad de un nuevo “acuerdo social”, la que idealmente tendría el objetivo de terminar con la desigualdad social existente en el país. Como ejemplo de esto tenemos el congelamiento del alza del pasaje del metro en $30 pesos, lo que según el Ministro Blumel, esto tendrá un costo fiscal de $ 3.500 millones de pesos. Esto quiere decir que el Estado dejará de percibir estos recursos, o que gracias al modelo subsidiario, el Estado chileno, o sea, todos nosotros, financiaremos esta rebaja vía subsidio a la empresa privada de transporte y al administrador financiero que son los bancos nacionales y extranjeros. En realidad es lo segundo, ya que el Transantiago es subsidiado en $16 mil millones de dólares anuales por nuestro Estado. Finalmente, el congelamiento de los $ 30 pesos, no significa nada, ya que lo pagaremos igual, pero de forma indirecta ahora vía subsidio que sale de nuestros propios impuestos.

 

6- EL DISCURSO DE LA UNIDAD NACIONAL. Para enfrentar esta crisis social, que Los Hijos de Mafalda sistemáticamente hemos denunciado, expresada en la protesta de nuestro pueblo, se nos llama al patriotismo, se nos convoca a unirnos en contra del desorden y la violencia, y todos los que no se sumen a estos llamados, son enemigos de la nación. Este discurso tiene el objetivo de establecer una línea entre los buenos y los malos, donde los primeros son los defensores de la seguridad y la paz social, mientras que los malos son aquellos que se manifiestan y luchan por sus derechos, que finalmente son estigmatizados como delincuentes.

 

7- DESGASTE DE LA MISMA MOVILIZACIÓN. Todo proceso de movilización tiene un momento de inicio, auge y declinación, en otras palabras, las movilizaciones se desgastan por sus propias características e intensidad. Ejemplo de esto fue lo ocurrido en la movilización de los Pingüinos del 2006, la de los universitarios en 2011, o las múltiples paralizaciones de los trabajadores, como la de los profesores. Cuando estos movimientos terminan sin resultados concretos, esto se traduce en desgaste y desamparo. En todas estas ocasiones, finalmente fueron los administradores del modelo de dominación quienes terminaron dando soluciones, que, en la práctica, solo se tradujeron en la profundización del subsidiarismo, como la gratuidad en la educación superior en la que se traspasó más de $ 6 billones de pesos a empresas de educación privada.

 

Uno de los grandes problemas de esta movilización es que no supera la reivindicación, se expresa en molestia y malestar bajo un sentimiento de abuso e injusticia generalizado, pero no cuestiona la matriz ideológica de la estructura del Estado y menos el modelo subsidiario, el que es utilizado incluso para dar soluciones al mismo conflicto. Ejemplo de esto, es la propuesta de solución presentada por el presidente Piñera sobre el aumento del 20% de la Pensión Básica Solidaria, recursos que serán traspasados directamente a las AFP, lo mismo ocurre con el seguro de Enfermedades Catastróficas, que se traducirá en traspaso de recursos fiscales a las empresas privadas de seguros, sean Isapres u otras. La propuesta del aumento del “Ingreso Mínimo Garantizado de 350 mil pesos”, es la ampliación del subsidio al trabajo joven, política implementada por gobiernos de la Concertación, y el mecanismo de estabilización de las tarifas eléctricas, es más de lo mismo, o sea, más subsidios a la gran empresa privada.

 

Producto de esto, esta gran movilización nacional terminará, desgraciadamente, solo con la profundización de la dominación de los mismos grupos de poder existentes hasta el momento, con soluciones en el marco del modelo subsidiario, que en la práctica significa más recursos para los empresarios nacionales y extranjeros.

 

La Reconstrucción del metro y de los supermercados materialmente representará un gran negocio para la Cámara Chilena de la Construcción y para la SOFOFA (sociedad de fomento fabril), las que seguirán enriqueciéndose con dineros públicos, cuando nuestro gobierno entregue recursos a las empresas afectadas y cuando rescate a los Bancos dueños de aseguradoras que están en crisis por el pago de los siniestros a las empresas.

 

Finalmente, cuando esto ocurra, solo nos queda felicitar a la derecha y sus diversos aparatos de comunicación y coerción, ya que esta crisis, como las ocurridas en los últimos 30 años, se han traducido en una nueva forma de hacer negocios, transformando al Estado en una caja recaudadora que reúne la riqueza de nuestro trabajo e impuestos, y que se los traspasa a los empresarios vía subsidio.

 

Lo expuesto no es desamparo aprendido, por el contrario, es un análisis  de nuestra realidad, similar al expuesto en los últimos años sobre nuestra condición y la situación de las fuerzas revolucionarias, pero que a la fecha no ha querido  incluso ser discutido, por el contrario solo ha sido desechada ya que no está en acuerdo con las posturas políticas de las fuerzas revolucionarias chilenas.

 

Mario Paz Montecinos

Los Hijos de Mafalda

La Palomilla Informativa del Pueblo Desorganizado

El Mayor Compromiso con Nuestro Pueblo es la Organización.

 

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